domingo, 24 de mayo de 2009

Perdonar...es olvidar...?

Vamos...., cuantas veces has sido capaz de decir te perdono y luego sacas otra vez al sol los mismos trapos desteñidos.... en la primera oportunidad.
Cuantas veces has sido capaz de perdonar y sonreir a la persona sin dejar de sentir esa espinita que te trae a la memoria toda esa sensación de nuevo...
Piensas que es fácil?...te digo no, no...,NO......!!!!!!!!No es fácil! No ha sido fácil en ningún minuto ni en cada segundo que he alcanzado a vivir, nunca ha sido facil cuando me ha tocado mirar atrás, en esos momentos tristes o difíciles que he vivido. ...no es y no será nunca fácil para mí y no creo que lo sea para tí.
He pasado cosas tristes y difíciles. He sido testigo de cosas terribles, testigo mudo, testigo claro...y sin embargo volteo alrededor y cuántos más pasan peores cosas y lo mío es... lo que es nomás...ya no se ve tan terrible...pero me duele igual...por dentro...
Pero bueno... entonces llega un punto en la vida, en mi vida... y decido que no puedo seguir mas de la misma manera. No puedo seguir caminando en la línea, o la cruzo o me quedo, pero caminar en la línea... es andar siempre tratando de hacer equilibrio, cayendo hacia un lado, incorporándome...cayendo al otro...y en este vaivén de ideas y sentimientos puedo terminar, enferma, herida... amargada...
para qué?
Entonces pensé de otra manera... sentí de otra manera... soy cristiana...(por si no lo sabes, sí, lo soy...)Entonces qué creo? Cristo murió por mí, y por tí y por él y por ella y por todos los que me hicieron sentir bien, mal y por los que me quisieron y por los que no me quisieron...y así...
Entonces...quién soy yo para decir esto lo resuelvo yo, si al final confié mi vida entera a Cristo. Quién soy yo para vivir en esa línea de amargura y rencor, dando un testimonio errado y alejando tanta gente de lo que yo realmente creo... Quien soy yo para quitarle a alguien mas la oportunidad de escuchar la palabra de Dios?
Bueno esta es la historia de lo que decidí.
Sí. Decidí perdonar. Pero algo te sorprenderá. Encontré que perdonar no es olvidar. Por que perdonar no hace que mágicamente olvides todo. No... pero yo opté por entregarle todo mi dolor, mi amargura, mis penas...todo... lo que sentía a Cristo. El es mi refugio. Desde ahí parte de mis heridas ha comenzado a sanar...

Aún hay cosas que duelen pero he decidido perdonar, por que amo a Cristo por que El me amó primero. Y si Dios es amor, y quiero hablar de El debo hablar desde su amor.
Así finalmente he decidido perdonar. Perdonar por lo que pasó y perdonar por aquello que aún hoy me hace daño. Perdonar por ayer, por hoy y por cada día de mañana que aún me sienta sin fuerza para lograrlo. Por que todo en nuestra vida al parecer es un proceso. Todos hemos tenido que aprender a caminar, a comer solos... a hablar... y así también me ha tomado todos estos años iniciar el aprendizaje de perdonar y de entregarle todo esto a Cristo...

Bueno quiero que sepas que no es fácil... pero tampoco es imposible....